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A enseñar inglés


A enseñar inglés

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Miércoles 22 de Diciembre de 2010 20:39

 Que me encanta Inglaterra y sus habitantes y habitantas es algo que no se le escapa a nadie.  Los que me conocen saben que esto es así incluso desde que era niño y nunca había oído hablar de ese país. Los ingleses son cultos, casi siempre; correctos, generalmente; amables, a veces; trabajadores, en muchas ocasiones; tienen un país precioso, Londres es de las ciudades más bonitas del mundo, andan invertidos (los coches), les gusta el “steak” (a mí no), la cerveza (a mí tampoco), el fútbol (como a mí), y sus hinchas futboleros suelen ser apasionados y correctos (cuando llegan los antidisturbios). 

La realidad es que adoro Inglaterra y no me importaría vivir allí. Incluso su clima es delicioso, como ellos mismos reconocen cuando el día está solamente lluvioso y al asomarse a la ventana o salir a la calle dicen: “lovely day” (qué día más hermoso). El único problema importante que tienen los ingleses y que evita que sean un pueblo perfecto es el idioma. Su lengua está perfectamente estructurada, es lógica, clara, concisa, y les permite pisarte, por ejemplo, sin que surjan altercados, ya que inmediatamente te dicen “Sorry” con lo que te dejan sin respuesta mientras el que te pisó (pisador) sigue su camino tan tranquilo aunque tu pie esté dolorido. De ellos tendrían que aprender los futbolistas que juegan en nuestra Liga. Haces una entrada violenta, el contrario queda retorciéndose en el suelo, tú dices “sorry”, y evitas la amarilla o la roja. ¿Qué árbitro se atrevería a mostrarle una tarjeta a un futbolista que ha dicho “sorry” por violenta que fuese la entrada?. Seguro que ninguno, con lo que la lista de errores arbitrales de Mourinho (moro pequeñito en portugués) quedaría minimizada. Pero en el fútbol hay poca cultura anglosajona, por eso nadie utiliza el “sorry” y así nos va, tarjetas y más tarjetas. Un problema gordo, porque las tarjetas son de papel y éste se fabrica a partir de la celulosa obtenida de los árboles, con lo que gracias al fútbol y a no saber decir “sorry” estamos deforestando el planeta.

Volvamos a Inglaterra. Pese a que su idioma es perfecto, los ingleses no lo conocen. Hay pocos ingleses que sepan hablar inglés. La verdad es que no se cómo se entienden entre sí si es que se entienden, pues sabido es que el idioma es una barrera (es decir, el no conocer el idioma). Llegados a este punto muchos pueden preguntarse cómo es posible que los ingleses no sepan hablar inglés si lo aprenden desde pequeños, cuando empiezan a hablar. Pues no lo se, ni lo entiendo, pero es una realidad. Y para muestra un botón, o varios botones. Si uno, que habla inglés perfectamente, le dice a un habitante de las islas: yesternight (refiriéndose a ayer por la noche), el inglés fruncirá el ceño y contestará sorprendido: what? (juát?). Uno entonces trata de explicarle y enseñarle inglés, diciéndole: si “yesterday” es ayer durante el día, ayer por la noche tiene que ser “yesternight”. Pero nada, no hay forma de que lo entiendan, porque el inglés es un idioma difícil y en una sola lección no se puede aprender. Que lo diga sino el profesor Maurer, ese que se anuncia en la radio diciendo que enseña inglés en no se cuántas lecciones. Otro ejemplo, otro botón; un inglés te pregunta “what time is it?, y tú le contestas, en un perfecto inglés: Rainy. Es decir “lluvioso”. Nuevo fruncimiento de cejo y un nuevo: Juát?. Tratas de explicarle, enseñarle su idioma que tú conoces a la perfección, porque lo aprendiste con cursos a distancia de CCC, no como ellos que no lo estudiaron puesto que un niño inglés de dos años aún no empezó a estudiar, y le dices que “Time” es tiempo, por lo que si te pregunta what time is it? te está preguntando en realidad qué tiempo hace. Pues nada, no lo entienden y no hay forma de hacérselo ver. Por eso es fácil de explicar los alborotos que se montan en la cámara de los comunes (el parlamento inglés en el que todos son gente común) cuando se interpelan gritando unos a otros. Lo que ocurre es que no se entienden, porque no hablan inglés y por eso se gritan desesperados ante la incomprensión del interlocutor. Por cierto locutor es el que locuta, a veces a través de la corriente en cuyo caso se habla de electrolocutado. Pero esto es un inciso (no confundir con incisivo) que no viene a cuento, por lo que no incidimos en el tema. Pero sí nos gustaría hablar de la radio, porque muchos electrolocutores utilizan este medio para comunicarse (salvo si son ingleses, los ingleses no hablan por radio porque no se entenderían, por eso en vez de la radio utilizan la BBC, una especie de alfabeto tipo Morse o Brailly, lo supongo por las siglas). El paisano gallego es inteligente, sumamente inteligente aunque algunos no lo crean, y cuando apareció la radio hablaban de ella como el arradio. Lógico, no es correcto decir “la radio” porque radio es masculino. Habría que decir o “el radio” o “la radia”, pero nunca la radio; es un contrasentido. Por eso, y utilizando la inteligencia propia de la tierra, el paisano gallego cuando llegó el radio a este país, oyendo hablar de la radio, transformó la expresión en la otra mucho más correcta del arradio. El arradio es el que se escucha los domingos para saber los resultados de fútbol, o los viernes por la noche antes de dormir, o para dormir. Llamémosle pues arradio y hablaremos correctamente aunque alguno pueda pensar que por arradio se entiende aquello que no tiene radio, es decir que el radio es cero como ocurre en una circunferencia de tamaño infinitesimal. Y los matemáticos preguntarán entonces: “¿Cómo designamos entonces al radio de una circunferencia?”. Pues muy sencillo, denominándole como “la mitad del diámetro de la circunferencia”, como se hizo siempre sin complicarnos la vida.

Pero volvamos a lo que fue el punto de partida, la gran dificultad que tienen los ingleses con el inglés. Hace pocas fechas tuvimos de nuevo ocasión de comprobarlo al revisar las pruebas de imprenta de un artículo que enviamos a publicar. Para la versión final y puesto que el inglés no es nuestro idioma materno ni paterno, asumen que no lo conocemos y corrigen la redacción. Nos envían el texto para que le demos el visto bueno y nos encontramos con que su corrección hace que una serie de párrafos sean incomprensibles, ya no desde un punto de vista médico sino linguístico. El corrector inglés, no había entendido nada (lógico ya que no conoce bien su idioma), y había transformado un texto brillante en algo sin sentido, se mirase por donde se mirase. Corregimos lo corregido y lo dan por correcto, como debe ser dado nuestro conocimiento del inglés (gracias a CCC). En fin, creo que una profesión de futuro es la de enseñar inglés en Inglaterra, o la de organizar cursos de verano en inglés para angloparlantes. Mucho más prometedor que enseñar chino. Estos sí que conocen bien su idioma, por eso son chinos y además hay cantidad de ellos en su país. Y que a nadie se le ocurra felicitar las fiestas diciendo Merry Christmas, porque es una frase sin sentido. Todos saben qué es la crisma y lo que ocurre cuando te golpeas en ella, literalmente te descristmas.

  

 


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