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¿Amor eterno?


¿Amor eterno?

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Jueves 20 de Enero de 2011 20:34

    Hace unos días asistí a una preciosa boda, la más bonita que he visto en mi vida, aunque en realidad no he visto muchas, por ejemplo la mía propia fue muy bonita según dijeron las crónicas en su tiempo, pero yo no la ví, aunque la viví. Pues bien, volviendo a la boda del otro día, el marco incomparable, el ambiente fantástico, la comida deliciosa y la bebida no escaseó, más bien todo lo contrario.

Claro que no todos los días se casa un encanto de chica como la que se casó. Si se casase todos los días sería una moza casadera, pero una vez casada carece de sentido el que alguien se vuelva a casar una y otra vez, a diario. O sea que ya no es una moza casadera. Pero vayamos a lo importante. Hubo cosas que no estuvieron bien en la boda, pese a que fue la más bonita que he visto en mi vida. Por ejemplo, el oficiante, es decir el que actúa de oficio en estas ocasiones (no confundir oficiante con oficinista u oficial, éstos suelen estar en las notarías o juzgados pero no en las bodas, sobre todo si no fueron invitados), en un determinado momento se dirigió a los contrayentes, o sea los que contraen algo (a veces son simples contracciones musculares), y les preguntó si se juraban amor eterno o algo así. Grave error por parte del oficiante (claro que un oficiante no tiene por qué saber de todo, solo del oficio). Y decimos grave error porque el amor nunca puede ser eterno. Aquí se confunde la palabra eterno con interno. El amor debe ser interno, o sea algo que sale de dentro, como la tos. Si la tos no saliese de dentro no sería interna, pero como sale lo es. Nadie sabe que una tos pueda ser externa. Es imposible. Cuando uno tose es porque le sale de dentro, como el amor. Por eso los tosedores suelen decir: "Es algo que tengo aquí dentro, mientras se tocan la garganta o el pecho". Pues lo mismo pasa con el amor, tiene que ser interno, salir de dentro, no eterno. Por lo tanto nos gustaría que en la próxima boda a la que vayamos (la del otro día fue tan bonita que estamos dispuestos a ir a una boda todos los días) el oficiante les preguntase a los contrayentes si están dispuestos a jurarse amor interno, como debe ser. 

  Tampoco nos gustó el que el oficiante se dirigiese a los contrayentes hablando siempre de los novios. Lo mismo hicieron los invitados al gritar "Vivan los novios". No es correcto, tendrían que haber dicho, oficiante e invitados, Vivan el novio y la novia, porque referirse a ellos como novios cuando se trataba de seres humanos de distinto sexo no es gramáticamente correcto. Hay que decir, por ejemplo: "Nos encontramos hoy aquí para unir en matrimonio a esta pareja de novio y novia". Claro que tampoco tiene sentido el decir que nos encontramos hoy aquí para unir..., ya que si no fuese para ello sobraría el oficiante. Un oficiante debe encontrarse siempre para unir, por lo tanto huelga el decirlo. Es repetitivo.

   En resumen:  Hay que jurarse amor interno, el que sale de dentro (como la tos), y hay que referirse al novio y la novia, siempre. 

Por lo demás la boda preciosa, todo muy agradable, y la Ley Antitabaco, con la que nos identificamos plenamente, incumplida como era de esperar. Pero para eso están las leyes. Si se cumpliesen siempre nunca habría reformas de la ley y mucha gente se quedaría en el paro, mientras que así se pueden reformar y dar trabajo.  

 


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