Burgos y Burgas
Recientemente hemos estado en Burgos en unas jornadas científicas. No vamos a hablar aquí de esas jornadas y sus conclusiones pues le corresponde hacerlo a los organizadores. Pero sí queremos describir la gratísima impresión que nos causó la ciudad, casi treinta años después de la última vez que allí estuvimos.
El paseo por el espigón hacia la Catedral es un lujo, casas señoriales a ambos lados, con una estructura y alineación perfectamente conservadas, sin nada que ver con los descalabros urbanísticos que por todas partes se ven. Una Catedral que es un deleite para la vista, y monumentos por todos lados. Realmente vale la pena visitar Burgos con calma, algo que por razones de trabajo no pudimos hacer como nos hubiera gustado. Visitar el Museo de la Evolución, el Monasterio de las Huelgas, mucho que ver y disfrutar.
Lo del Monasterio de las Huelgas nos sorprendió, ahora, por el nombre. Intuímos, aunque no lo sabemos, que su denominación guarda relación con el hecho de que allí debe ser donde se organicen las paradas laborales: controladores, AENA, étc. Un auténtico lujo el reunirse allí para organizar un paro colectivo, si es que en verdad es así.
Lo que sí descubrimos, por analogía, es que entre Burgos y Orense tiene que haber una relación. Orense se conoce así desde los tiempos de los romanos. Procede de Auriense, o ciudad del oro, el que había en los ríos. Ahora, el oro, ya no se encuentra en los ríos si no en las joyerías o en las casas de compraventa. Era más fácil antes; si querías algo de oro tan solo tenías que ir al río, Sil por ejemplo, y escoger. Ahora no, aunque también puedes escoger hay que pasar por la joyería y pagarlo.
Lo curioso es que a Orense se le denomina también Ciudad de las Burgas, o sea la hembra de los Burgos. Por eso decimos que entre Burgos y Orense debe existir una relación, sea ésta conyugal o no. En estos tiempos nunca se sabe, pero tampoco importa. El nombre de Burgos viene del alemán: Burg significa ciudad. Por ejemplo, Hamburgo es la Ciudad del jamón, pues Ham en inglés es jamón y Burg en alemán es ciudad, como dijimos. Lo curioso es que los alemanes, tan suyos como son, le hayan puesto un nombre inglés a una ciudad alemana; aunque aún más curioso es que el jamón de allí procede de Extremadura por lo general. Debiera llamarse por tanto Extremadurahamburgo, pero no vamos a polemizar acerca de un nombre que ni nos va ni nos viene. De ahí viene también lo de burgomaestre, o sea el maestro de la ciudad; nada que ver con contramaestre, que es el maestro que siempre lleva la contraria, generalmente a los alumnos, pero también a las familias.
La comida es también muy suculenta en Burgos, pero lo más curioso es lo de los quesos de abeja (así lo entendimos cuando nos los ofrecieron). Quesos de abeja curados o semicurados. No acabamos de entender el por qué ofrecen quesos curados o semicurados, pero es de suponer que antes estaban enfermos y o bien ya ha desaparecido la enfermedad (queso curado) o está en camino de desaparecer (queso semicurado). Lo que desconocíamos era que las abejas fabricasen quesos. Sabemos que es un insecto muy laborioso, pero no que llegase a tanto. De las abejas conocíamos la miel, al igual que le pasa a las moscas, por eso a un panal de rica miel miles de moscas acuden, pero desconocíamos lo del queso. Suponemos que lo fabrican para con las ventas mantener a los zánganos, que como en otras muchas especies, la humana incluída, son los machos que no hacen nada más que esperar a la reina. Los zánganos suelen estar tumbados al sol, con gafas, con un radiocasette, escuchando música rap, esperando a que las nuevas reinas de la colmena levanten el vuelo para irse de viaje con ellas. Todo muy costoso, por eso, seguramente, las abejas tienen que trabajar para hacer y vender quesos.
Ya de vuelta de Burgos, a menos de 110 km/h, por supuesto, paramos en otro marco incomparable, el Parador de Benavente, antiguo palacio reformado. Había que parar porque por todos lados indicaban la dirección del Parador. Debe ser una nueva norma de la DGT, lógica por otra parte, para evitar el cansancio de la conducción. Por eso cada 100-200 kms te indican que hay un Parador, un lugar en el que pararte. Pues bien, ese lugar donde pararte en Benavente es realmente bonito. Lo único malo es que si te sientas a comer al lado de los ventanales ves unas horribles tolvas de harinas Carbajo. Conozco a Carbajo desde hace años, supongo que es el mismo, y no entiendo ni cómo ahora se dedica a la producción de harinas ni cómo se le ocurrió poner las tolvas bajo el Parador. Debe ser una buena estrategia publicitaria, porque las ves, quieras o no.
En fin, el caso es que entre Burgos y Orense hay una relación, de lo que como gallegos nos alegramos, pues la ciudad de las Burgas escogió a un magnífico consorte. A ver cuando tenemos burguitos y burguitas.
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