Proyecto FOLTRA

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Usa la cabeza... para pensar

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Jueves 24 de Noviembre de 2016 18:36

 A todos, o casi todos, nos encanta el fútbol (al margen de los colores y calores que cada uno sienta por su equipo). Y como amantes del fútbol nos apasiona el ver un gol obtenido tras cabecear un centro (como el que ayer marcó Benzema o el de Sergio Ramos en la final de la Champions en Lisboa contra el Atlético de Madrid). Goles decisivos obtenidos tras cabecear el balón. El fútbol es el deporte rey en Europa, desde luego, y en Sudamérica, no así en USA o Canadá, donde el baloncesto, beisbol o fútbol americano aún son dominantes. En USA, sin embargo, el fútbol (soccer como allí le llaman) adquiere adeptos a pasos agigantados. La última vez que allí estuve, me sorprendió el ver en una pequeña ciudad de Colorado, en plenas Montañas Rocosas, como a partir de las cinco de la tarde una serie de campos de fútbol, con un césped impecable, se iban llenando de jovencitas de entre 14 y 16 años, que perfectamente equipadas se disponían a entrenar (en varios campos) bajo las órdenes de preparadores físicos, entrenadores, ayudantes. Todo perfectamente organizado, hasta el punto de que finalizados los entrenamientos unos autobuses las recogían para llevarlas a sus domicilios (supongo). Fue una sensación agradable, porque todo era orden, limpieza y ganas de participar. A ello contribuía la belleza del paisaje y el día cálido y soleado. Salí de allí con el convencimiento de que en unos años una selección USA será campeona del mundo, masculina me refiero, pues la femenina ya lo ha sido.

Bueno, ¿y qué tiene todo esto que ver con Foltra?, supongo que se estarán preguntando los que hayan empezado a leer esto. Pues mucho, y ahora verán por qué.

A mediados de este verano, la Federación Norteamericana de Fútbol emitió un comunicado en el que se PROHIBÍA golpear el balón con la cabeza, en entrenamientos o partidos, a menores de 15 años. Se acabaron los goles de cabeza (¿qué haría Sergio Ramos en USA?), por lo menos hasta no ser mayor de 15 años. ¿Por qué esta medida?. Muchas veces lo he comentado, el cerebro es una estructura móvil encerrada en una caja rígida, como el cráneo, por lo que movimientos bruscos de cabeza o golpes en ella o contra ella, llevan a rápidas aceleraciones/desaceleraciones lineales y angulares que pueden producir el corte en cizalla de los axones con la inflamación subsiguiente, muerte neuronal y posibilidad de desarrollo de lesión axonal difusa. 

Todo ello me viene ahora a la mente porque un trabajo reciente publicado en Journal of Neurotrauma por un grupo de investigadores de los Departamentos de Ingeniería Biomédica de las Universidades Columbia (Nueva York), Pensilvania y Duke (Carolina del Norte), titulado: Primary Blast Exposure Increases Hippocampal

Vulnerability to Subsequent Exposure: Reducing Long-Term Potentiation, demuestran que el 80% de los daños sufridos por los soldados norteamericanos en alguna de sus múltiples intervenciones de guerra son el resultado de la exposición a explosiones, en ocasiones repetidas y que los síntomas de esas exposiciones repetidas son similares a los que se producen tras múltiples concusiones (como suena) no explosivas, como ocurre en las concusiones relacionadas con el deporte (golpear el balón con la cabeza, por ejemplo). Analizan entonces qué ocurre en el hipocampo (recordemos que a este nivel es donde se producen diariamente células madre que van a ser las que den origen a neuronas que graban y almacenan la memoria reciente), y comprueban que a medida que esas concusiones se van produciendo el hipocampo va perdiendo su capacidad de autorrepararse, y aparecen disfunciones neuromotoras persistentes, lesión axonal, déficits cognitivos e incremento del stress oxidativo. Pensemos, por olvidarnos del fútbol, lo que ocurre con los boxeadores a partir de una determinada edad.

¿Vale la pena utilizar la cabeza para pensar y no golpear (balón, piedras, caras...)?. Creo que sí, pero allá cada cual con lo suyo. De todas formas me gustaría seguir viendo golazos de cabeza como los de Sergio Ramos o el de Benzema de ayer...

 

Jesús Devesa 

 

Lo que otros dicen...

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Martes 22 de Noviembre de 2016 20:41

 Hace un par de meses recibimos un correo electrónico del Editor de una revista invitándonos a escribir un artículo sobre la Hormona de Crecimiento para ser publicado en un número especial de esa revista (International Journal of Molecular Sciences) íntegramente dedicado a las acciones de la GH. El artículo ya fue escrito, enviado, está en manos de  los revisores quienes juzgarán la procedencia o no de su publicacion, o sugerirán cambios en la redacción inglesa o en las conclusiones. Confiemos en que todo vaya bien.

Pero la idea de transmitir todo esto aquí no es más que para resaltar lo que los propios editores dicen respecto a la hormona y el por qué de ese número especial a ella dedicado. Copiamos lo que dicen en la página web de la revista en cuestión y más abajo lo traduciremos. Por cierto, hoy hace 14 años del accidente que dió origen a la utilización de la GH en el daño cerebral. ¿Y cómo está el pájaro?. Pues muy bien, voló a Nueva Zelanda para dar una conferencia allí... quién lo iba a decir hace 14 años.

Special Issue Information

Dear Colleagues,

Growth hormone (GH) actions as an endocrine are well established, particularly in post-natal growth and early development; however, its effects are not restricted to the early stages of life. In adults, endocrine GH actions were initially considered to be solely associated with metabolism and homeostasis, but it is now widely accepted that GH is also an important modulator in reproduction, immune function, renal function, neural communication, cognitive processes, and behavior. Recent evidence strongly suggests that GH administration might have positive effects in disease prevention, prognosis, progression and recovery. In different models, in both in vivo and in vitro, GH has demonstrated anti-apoptotic and pro-survival effects, which are involved in neuroprotection, neuro-regeneration, stem cell renewal, cell plasticity and tissue repair. In addition, GH has a pivotal role in oxidative stress, cancer and aging. Contributions to this Special Issue on “Growth Hormone: Therapeutic Possibilities” will provide evidence that justify the future consideration of GH as a possible treatment in different physio-pathologies. The aim of this Special Issue is to emphasize the molecular mechanisms underlying the use of GH in clinical practice.

Prof. Dr. Steve Harvey (Professor of Physiology, University of Alberta, Canadá)
Dr. Carlos G. Martinez-Moreno (Institute of Neurobiology at the National Autonomous University of Mexico)
Guest Editors

INFORMACIÓN SOBRE UN NÚMERO ESPECIAL

Queridos colegas

Las acciones endocrinas de la hormona de crecimiento (GH) están ya bien establecidas, particularmente en lo que respecta al crecimiento post-natal y desarrollo en la infancia; sin embargo, sus efectos no se limitan a esas acciones en etapas tempranas de la vida: In el adulto, las acciones endocrinas de la GH se consideraron durante mucho tiempo solamente asociadas con procesos metabólicos y la homeostasis del organismo, pero actualmente está claramente aceptado que la GH es también un importante modulador de la reproducción, función inmune del organismo, función renal, comunicación neural, procesos cognitivos y conductuales. Evidencias recientes fuertemente sugieren que la administración de GH puede jugar efectos positivos en la prevención de una serie de enfermedades, el pronóstico de éstas, la progresión y recuperación. En diferentes modelos, tanto in vitro como in vivo la GH ha demostrado poseer efectos anti-apoptóticos (muerte celular) y pro-supervivencia, implicados en neuroprotección, neuro-regeneración, renovación de células madre, plasticidad celular y reparación tisular.  En adición, la GH juega un papel clave en el stress oxidativo, cáncer y envejecimiento. Las contribuciones a este Número Especial titulado "Hormona de Crecimiento: Posibilidades Terapéuticas" proporcionarán evidencias que justificarán la futura consideración del uso de GH como tratamiento de muy diferentes fisiopatologías.  El objetivo de este Número especial es el enfatizar los mecanismos moleculares que subyacen en la utilización de la GH en la práctica clínica.  

 

La Terapia Génica comienza a dar frutos

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Martes 22 de Noviembre de 2016 17:58

 En realidad hace años ya que los había dado, no solo en animales de laboratorio, si no también en pacientes con diversas patologías de origen genético. El problema que  por aquel entonces se había planteado con este tipo de terapia era que el tipo de vectores virales utilizados para transferir al paciente una copia normal del gen mutado (causante de la patología) no eran lo suficientemente seguros y ello se tradujo en la aparición de patologías muy graves, leucemia por ejemplo, que llevó a la interrupción de este tipo de terapias. Sin embargo, el procedimiento parecía claro y estaba ahí; había que encontrar o desarrollar vectores virales seguros, y eficaces, lo que afortunadamente ya se ha conseguido. ¿Cuáles son estos vectores?, pues por ejemplo los adenovirus (responsables de causar gripe, por ejemplo) o, más sorprendentemente, el virus del SIDA. Evidentemente estos vectores virales deben ser tratados previamente en laboratorio para eliminar de su código genético aquellos genes responsables de producir una patología (gripe o SIDA), manteniiendo los genes responsables de que el virus sea capaz de infectar (introducirse, en realidad) las células del organismo receptor, llegar hasta el núcleo de esas células, entrar en él e introducir su código genético (con el nuevo gen normal) en el ADN del paciente. Y no solo el nuevo gen que substituirá las funciones perdidas del gen mutado o delecionado, si no también los promotores necesarios para que el nuevo gen se exprese. 

En teoría muy fácil, aunque laborioso; de hecho en muchos laboratorios del mundo es una práctica común: Pero una cosa es el laboratorio y otra el paciente. Se requieren instalaciones de alta seguridad (las llamadas salas blancas) en las que se prevenga cualquier tipo de contaminación (bacterias, virus, hongos....); instalaciones que impidan, mediante un gradiente de presiones, que el virus con el que estamos trabajando "escape" al exterior y produzca una epidemia, y alta tecnología. Pero cada vez disponemos de tecnología más y más compleja que facilita el trabajo, aunque incrementa los costes, y permite una mayor precisión. Por ejemplo, la nueva herramienta CRISP que permite, prácticamente a nuestro antojo el que el gen que vamos a introducir mediante el vector viral no vaya a cualquier lugar del ADN, aleatoriamente, si no que ocupe en el genoma el lugar que le correspondería si el individuo no huniese padecido esa mutación o deleción. 

No vamos a extendernos en detalles técnicos, que no vienen al caso, pero sí felicitarnos de que una empresa de biotecnología (Inonis Pharmaceuticals y Biogen) haya pasado con éxito los ensayos clínicos en Fase 2, para el tratamiento con terapia génica de una enfermedad hasta ahora incurable: La Atrofia Muscular Espinal o AME. 

Esta enfermedad aparece como consecuencia de la mutación del gen SMN1 o gen de supervivencia de las neuronas motoras, con lo que estas neuronas van muriendo progresivamente con la consiguiente parálisis de los músculos que controlan, hasta la muerte del paciente en los casos más graves de la enfermedad, la AME tipo I que se manifiesta tras el nacimiento y cuyo pronóstico de vida va poco más allá de los seis meses de edad. Le sigue la AME tipo II, que se manifiesta entre los 6 y 18 meses de edad y que generalmente lleva al fallecimiento hacia los 20 años. Hay formas más leves, como la tipo III, que prácticamente solo se manifiestan como diversas dificultades motoras, pero no vamos a hablar de ellas ahora.

Como dijimos, la AME I es de un pronóstico precozmente fatal, y la II es de muy mal pronóstico aunque las expectativas de vida, no la calidad de vida, son mucho mayores.

Cuando falta el gen SMN1, o está mutado y no produce la proteína de supervivencia de las neuronas motoras, otro gen accesorio, el SMN2, intenta suplir la función del ausente, aunque fisiológicamente los resultados son más bien pobres. Como es lógico, todos los intentos terapéuticos existentes hasta el momento actual estaban dirigidos a intentar "sobreexpresar" el gen SMN2, de forma que éste produjese mayores cantidades de la proteína de supervivencia de las motoneuronas y se compensase la ausencia del gen principal SMN1. Algunos de estos intentos terapéuticos dan resultado (excepto en la AME tipo 1), si bien lo único que realmente se consigue es un enlentecimiento del deterioro neuronal y consiguientemente muscular. 

Pero hace ya casi tres años, en Oxford, se demostró que la terapia génica podía ser de gran utilidad en la curación de esta enfermedad, en ratones. El primer paso estaba dado y todos los que hemos conocido a algún o algunos casos de AME esperábamos con impaciencia el paso del modelo preclínico (ratón) al clínico (humano). Ese paso ya se ha dado, si bien por un mecanismo distinto a lo que sería la clásica terapia génica, y con gran éxito, hasta el punto que la FDA ya ha aprobado la utilización de esta nueva terapia en pacientes con AME I y pronto (o ya autorizado) con AME II, y la farmacéutica Biogen ha solicitado ya a la Agencia Europea del Medicamento su autorización para la comercialización en Europa de este tratamiento. 

Al margen de la gran importancia que tiene el que niños con unas expectativas fatales tengan abiertas ahora unas nuevas puertas, es interesante el analizar en qué consiste este nuevo tratmiento. No consiste, como parecería lógico, en introducir en el organismo un gen SMN1 intacto, si no que lo que biogen ha hecho es diseñar un oligonucleótido antisentido (una muy pequeña parte de un gen) que una vez introducido en el organismo, mediante un vector viral que lo transporta, tras inyección intratecal (como una anestesia epidural) lleva a que el gen SMN2 pase a comportarse como un auténtico gen SMN1. Una maravilla de la ingeniería genética. Tan solo hace falta una inyección intratecal cada 3-4 meses de SPINRAZA (así se llama el compuesto a inyectar) para que el gen SMN2 detenga totalmente la progresión de la enfermedad.

Los resultados han sido espectaculares en los bebés con AME I, algunos han llegado ya con plena normalidad motora, a los 18 meses de edad, y lo serán también en los AME tipo II, si bien en éstos el siguiente paso debe ser el recuperar las neuronas motoras perdidas hasta entonces, algo que podrá conseguirse con terapia celular y factores neurotróficos. ¿Vale la pena investigar y conocer?. ¿Vale la pena el estudiar y aprender?. Que cada uno escoja la respuesta que mejor le parezca: La mía es que cuantas más horas le dediquemos al estudio más fácil será la vida, de todos...

Jesús Devesa  

 
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