Dios los cría y ellos se juntan...
Así dice el refrán, aunque en este caso sería igualmente válido el decir "de tal palo tal astilla". Se trata de dos hermanos (dicen que a veces Dios escribe derecho con renglones torcidos...) que tuvieron la desgracia de padecer una importante anoxia en el parto que les produjo un severo daño cerebral. Juntos vinieron a Foltra hace dos meses y días. El mayor, con escasos 4 años, con tráqueostomía, y el pequeño con 6 meses con sonda nasofaríngea. A los 15 días, aproximadamente, el mayor, un sábado de noche, decidió que la cánula traqueal le sobraba y decidió quitársela. Imagínense la angustia de la madre, sola a muchos kms de distancia de su domicilio, cuando por la mañana se encuentra a su hijo sin la cánula traqueal. Intenta volver a ponérsela pero ya era imposible, el paso estaba cerrado. No sabe qué hacer, no hay tiempo para llevarlo a urgencias, pero el niño está respirando tan tranquilo, y así sigue un mes y medio después Pero como no hay dos sin tres, hace tres días el pequeño comienza a quitarse la sonda nasogástrica. Se le vuelve a reintroducir, una, dos... 10 veces, pero el niño pese a su corta edad decide que aquello le sobra. Tiene programada una cirugía para colocarle una sonda gástrica (PEG) en la próxima semana. Ante la actitud del niño, rebelde frente a la sonda, que además le produce una gran irritación con abundante secreción, decidimos que vale la pena probar con la alimentación oral, pues además todo indica que puede alimentarse por esa vía sin problemas. Un pequeño riesgo pero que vale la pena ante la actitud del niño frente a la sonda. El caso es que la alimentación oral funciona. No hay necesidad de más sonda ni de cirugía para PEG. Parece claro que el mayor le aleccionó frente a artilugios que ellos ya no necesitaban. ¿Cuestión genética?, ¿comunicación entre hermanos?. Nunca lo sabremos, pero la realidad es que los dos están ya sin la mecánica con la que llegaron y evolucionando muy positivamente.
No es ya una cuestión médica, lo comentamos porque pese a los riesgos que ambos han decidido correr es como si se hubiesen puesto de acuerdo para hacerlo juntos, pese a las angustias de su joven madre. Y de momento han ganado la batalla.
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