Proyecto FOLTRA

La crisis del pepino


La crisis del pepino

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Domingo 05 de Junio de 2011 13:04

 Aunque el título suene a broma no lo es, y si lo fuese sería una broma de muy mal gusto que ya ha costado la vida a decenas de personas, hay miles de infectados y son cientos de millones de euros los que está costando a una zona que vive de la agricultura y su exportación, como es Almería.

El título y las reflexiones que aquí se vierten, no tienen nada que ver con Foltra, aunque como a todos nos puede afectar lo que está ocurriendo.

A finales de los años 70, tuve oportunidad de mantener una charla muy interesante con dos jóvenes investigadores del Departamento de Microbiología de la Universidad de Santiago. Su interés investigador se centraba en esa bacteria que habitualmente vive tranquilamente en nuestro intestino, la Escherichia Coli, en régimen saprofito. Una bacteria útil para los organismos superiores y muy útil para la ciencia. En ella se insertan genes de proteínas que queremos producir a gran escala para después, una vez que las bacterias con el gen deseado insertado en su genoma comienzan a proliferar por miles de millones en tanques industriales de cultivo y expresar la nueva proteína, purificar ésta del medio y prepararla para su utilización como nuevo fármaco. Un proceso costoso, por la tecnología que se requiere, pero hoy ya sencillo desde un punto de vista metodológico.

En aquella charla de 1978 me sorprendió el que aquellos dos investigadores centrasen su actividad experimental en el estudio de los efectos patógenos de la E. Coli. La razón por la que lo hacían era que por aquel entonces habían comenzado a proliferar explotaciones de crianza de cerdos como un medio fácil y rápido, potencialmente, para obtener una alta rentabilidad. Granjeros de toda la vida, pero también industriales, directores de banco, empresarios, habían comenzado a introducirse en el mundo de la crianza porcina a gran escala. Los problemas comenzaron pronto y un gran porcentaje de aquellas explotaciones tuvieron que cerrar llevando incluso a la ruina a sus promotores. La razón era la gran mortalidad de los lechones. Estos padecían precozmente una anemia ferropénica producida por las grandes diarreas sanguinolentas que acababan muy pronto con su vida.   Y es ahí donde entraban en juego aquellos dos investigadores. Según recuerdo de aquella larga e interesante charla, el problema radicaba en la E. Coli. Los tratamientos masivos e indiscriminados con antibióticos producían mutaciones en las bacterias normalmente inofensivas y útiles para el organismo (entre otras cosas mantienen la flora intestinal y son la fuente de vitamina K2) que las llevaban a desarrollar resistencias frente a antibióticos y adquirir propiedades patógenas. En este punto es interesante el conocer y reconocer la extraordinaria capacidad que las bacterias poseen para adaptarse a circunstancias adversas. Ante un ataque, como puede ser el de un antibiótico, mueren a millones, pero las que sobreviven mutan, se transforman, y adquieren nuevos sistemas de defensa y, lo que aún es más importante, de invasión. Es como si respondiesen al ataque contraatacando con una virulencia que antes no poseían. Como si dispusiesen de un pequeño "cerebro" o sistema informático que predijese cómo responder y pusiese en marcha mecanismos letales para destruir a quién les había atacado. Es metafórico, claro está, pero real.

Volviendo a aquella charla, nunca podré olvidar una frase, profética, que uno de aquellos investigadores, hoy Director del Centro de Referencia para la E. Coli de la Universidad de Santiago, en Lugo, el Dr. Jorge Blanco, pronunció: "La E. Coli es una bomba de tiempo...". ¿Qué quería decir?, pues algo similar a lo que hoy está ocurriendo. Aparentemente, según los estudios del genoma que de esa cepa patógena se han realizado en Alemania y China, la nueva bacteria tan virulenta aparece como resultado de la unión de dos cepas a priori inofensivas. ¿Cómo se ha producido esa recombinación?. No lo sabemos y resultará difícil saberlo, pero un nuevo reto para la Medicina en general y la Microbiología en particular está ya presente.

Uno de aquellos dos investigadores ha fallecido hace años, creo recordar; el otro, el Prof. Jorge Blanco, acaba de descartar desde su Centro de Referencia que la infección masiva tuviese como origen al pepino español. Sus datos apuntan a que el agua puede ser una vía de contaminación. En cualquier caso de nuevo estamos ante una situación en la que pequeños microorganismos, que habitualmente conviven con nosotros de forma pacífica y colaboradora ponen en riesgo miles de vidas humanas. ¿Es la venganza de la Naturaleza o es simplemente uno de tantos ciclos que a lo largo de la historia se van produciendo?. Cuidemos las bacterias, pero no juguemos con ellas, pueden convertirse en un enemigo mortal. 

 


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