Proyecto FOLTRA

Buenas y malas obras


Buenas y malas obras

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Jueves 01 de Septiembre de 2011 21:04

    Ya metidos en faena, y más que espera, a uno se le ocurre repasar algo que ha visto en este mes de agosto de vacaciones sin vacaciones. Y repasando uno recuerda cómo ha visto trabajar duramente a profesionales de la construcción, perfectamente sincronizados bajo la dirección maestra de un joven pero increíblemente buen jefe de obra. Albañiles, electricistas, fontaneros, pintores, alicatadores, carpinteros, todos ellos muy jóvenes, pero con una profesionalidad que nunca hasta ahora habíamos visto. Desde luego no somos expertos en obras, pero los ingenieros, interioristas, arquitectos, que en este mes de agosto visitaron la obra a la que nos referimos, fueron unánimes al señalar la gran profesionalidad y dedicación de todos esos a los que nos referimos. Muy jóvenes, insistimos, con una edad media que puede rondar los 23 años, pero increíbles profesionales. 

Cuidadosos, precisos y sumamente dedicados a su trabajo. Y una precisión casi milimétrica en la programación del jefe de obra: "Mañana se acaban estos techos, y pasado entran los electricistas; y tal día entran los pintores, y mientras en la primera planta se hace esto, en la segunda se va haciendo esto otro...", y así se iba cumpliendo, casi al minuto. Resultaba casi increíble el ver como, en ocasiones, se juntaban 40 profesionales con distintas actividades, procedentes de distintas empresas, y no había la más mínima interferencia. Y siempre caras sonrientes y contestaciones amables. Algo para exportar y triunfar en cualquier país, seguro. Sumamente gratificante el ver como un gremio tan censurado, generalmente con razón, como es el de la construcción, puede funcionar (y sorprender) de una forma tan perfecta como todos estos jóvenes lo han hecho. Seguro que a ninguno de ellos, ni a sus empresas, les va a faltar trabajo, porque en su oficio son auténticos profesionales, y ello se agradece.

Claro que también hemos visto otra obra, la típica de "chapuzas", en la que cada 5 minutos de trabajo se hace una parada para charlar (de lo que sea) durante otros 5. Y claro el resultado es el que es. Cuando los albañiles acaban su tarea vienen los del aluminio a montarlo, con las medidas ya tomadas, y la estructura montada, pero al montar ésta se encuentran con que el marco de aluminio sobrepasa al cemento, con lo que de nuevo tienen que venir los albañiles para rellenar el espacio vacío. Pero claro entre charla y charla no se dan cuenta y cuando acaban se encuentran con que es ahora el cemento el que sobrepasa al aluminio, con lo que cuando el responsable de la obra se da cuenta hay que traer de nuevo a los albañiles para que rebajen el cemento que "milimétricamente" habían añadido. 

Mientras el primer caso lleva al asombro positivo y admiración por la calidad del trabajo realizado, el segundo lleva a la risa, aunque dan ganas de llorar...

Y claro una obra realizada con orden, eficacia y programación adecuada, permite que los que así trabajan en otros países, aunque sea en otros campos, puedan preguntar: "¿para qué día estará todo preparado para llevar el equipo y que el ingeniero lo monte?". Y la respuesta, consultado el jefe de obra hace tres meses, puede ser: el 31 de agosto. Y efectivamente, el 30 de agosto llega un ingeniero desde la República checa (el equipo había llegado desde ese país el día anterior) y el 31 lo deja montado para que el 1 de septiembre, una catedrática de Fisioterapia se desplace desde Suiza para explicar a los fisioterapeutas cómo funciona esa complicada máquina. Y de nuevo sorprende la capacidad de la juventud, porque el ingeniero checo tiene 27 años y conoce a la perfección esa máquina, y habla inglés, francés y alemán. Y uno de nuevo se sorprende acerca de cómo funcionan las buenas empresas: el diseño y la patente en Alemania, la fabricación y el montaje en la República checa y la explicación de las aplicaciones a cargo de una profesora suiza. Investigación, desarrollo y cooperación.... un auténtico goce.

¿Y de qué máquina hablamos?. Pues de la primera que se ha instalado en España, según nos dijeron. Loko Station es su nombre, la veremos en detalle más adelante, pero es algo que sirve para la educación de la marcha en lesionados medulares y pacientes con daño cerebral. Una auténtica maravilla. A nuestro favor está el que ingeniero y profesora se quedaron sorprendidos de la calidad y magnitud de la obra y nos dijeron que nunca habían recibido un trato tan cordial como el que aquí se les dispensó, y llevan montados ya muchos de estos equipos en distintos países europeos, China y Japón.

Y mientras todo esto ocurre por un lado, mis pobres pájaros esperando con ilusión a que encajen el cemento y el aluminio... algo sumamente difícil al parecer. 

¿Otras nuevas?, pues muchas y positivas. Cierre de la tráqueostomía a un lesionado medular C2, muy buena evolución de muchos niños con PCI, igualmente buena la de otros varios con mielomeningocele, pero sobre todo ilusión y optimismo ante la nueva etapa, con más médicos en plantilla, nuevas estrategias terapéuticas, y nuevas e importantes investigaciones en animales. De todo habrá tiempo para hablar. Hoy solo queríamos centrarnos en las buenas y malas obras. De todo hay en la viña del Señor (al menos es lo que se dice). 

      

 


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